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Anti-Valentín. Escarbando en las oscuridades del amor

El día de San Valentín se celebra el amor: fenómeno, concepto y emoción centrales en las relaciones e historia humanas, que ha sido analizado por la tradición filosófica y científica en sus distintas facetas y maneras. Lo común a todas ellas consiste en la constatación de algún típo de tensión. Aquí reflexionamos sobre algunas de ellas.

Bruce Springsteen, Born To Run

Con la nueva situación política en Estados Unidos tras la proclamación de Donald Trump como presidente se han abierto muchos interrogantes y han reaparecido manifestaciones de épocas pasadas como la canción protesta para reivindicar una serie de derechos y libertades....

I did it my way. El baile de investidura de Donald Trump

Donald Trump eligió la canción My way para el tradicional baile con la primera dama que cierra el acto de investidura de la presidencia de EEUU y la decisión se ha comentado en los medios de comunicación de una manera algo superficial. Los análisis, si pueden llamarse así, se han centrado, sobre todo, en lo evidente del título de la canción elegida, que se ha asumido como una muestra más del personalismo del nuevo presidente, quien no ha desperdiciado ninguna ocasión para dejar claro que con él comienza una nueva manera de hacer las cosas: la suya. Teniendo en cuenta que el baile en cuestión funciona como una campaña de marketing destinada a enviar un mensaje a la población, no nos queda sino aceptar que, en el caso de Trump, la elección de My way ha sido un acierto.

Los intocables del cine español: sobre el boicot a Trueba

Parece ser que la Infanta Cristina tiene muchas ganas de que termine “esto” para no volver a pisar “este país”. La elocuencia de esta sencilla frase reside, sin embargo, más en lo que se sobreentiende de ella, que en lo que realmente dice. Por un lado, la culpa de “esto” que le está pasando la tiene para la Infanta “este país”. Por otro lado, la frase contiene una elipsis, valga el oxímoron, y es que es inevitable añadirle algún complemento al final. Se sobreentiende, pues, que a “este país” le falta un “de mierda”, “de miserables” o “de gilipollas”. Esto ha suscitado una oleada de tuits de gente que se ha sentido muy ofendida. Pero, al contrario de lo que cabría esperar, los ofendidos no han sido tanto los que ideológicamente pueden estar más cerca de la monarquía y se han sentido decepcionados con esta declaración antipatriótica, sino que las críticas han venido precisamente de quienes se sienten más alejados de la institución monárquica.