Gala Salvador Dalí, esa extraña pareja

Gala Salvador Dalí, esa extraña pareja

Pareciera que todo está dicho ya de Gala, aquella maravillosa mujer, de “cuatro ojos grandes agrupados en corazones concéntricos, crueldad, inteligencia, crueldad y juventud”, según testimonio del escritor André Breton, analizado y recogido por la investigadora Estrella de Diego. Eso podría pensarse antes de visitar la exposición Gala Salvador Dalí: una habitación propia en Púbol, hasta el 14 de octubre en el Museo de Arte Nacional de Cataluña (MNAC) y de la que, por cierto, De Diego es su comisaria.

Esta exposición, la segunda monográfica dedicada a una mujer que ofrece el museo en sus 23 años de historia reciente, nos permite acercarnos a la figura de la Gala “creadora”; esa mujer de carácter y fuertes convicciones que influenció a los dos grandes amores de su vida: el poeta francés Paul Éluard y el pintor excéntrico Salvador Dalí. Porque el objetivo de este recorrido por la vida y obra de Gala es claro: ir más allá de la imagen de Gala como mujer-maniquí, conocer a “la Gala que es y no solamente a la que está”.

Uno de los ejemplos más claros de esa “participación activa” de Gala en la producción artística de Dalí fue el Pabellón El sueño de Venus, construido con motivo de la Exposición Universal de Nueva York en 1939. Estrella de Diego deja patente su pasión por la figura de Gala y disemina a lo largo de la muestra la tesis de que la “musa y mujer de Dalí” fue una de las primeras artistas conceptuales, precursora en muchos aspectos que ahora se abordan en el arte contemporáneo. La historia detrás de cada una de las pinturas firmadas como Gala-Salvador Dalí es la prueba tangible de su existencia más que ornamental, al tiempo que abren la puerta al debate sobre la autoría en el arte, muy candente en la actualidad.

Es por ello que el Castillo de Púbol, regalo del artista a su mujer, ha de considerarse como la última gran obra conjunta de la pareja, y no tan sólo como una muestra de amor. De hecho, este refugio al que Dalí sólo podía acceder previa invitación, podría considerarse como el tercer personaje en la vida de ambos artistas, la unión que entre ellos existía materializada en un espacio concreto.

Gala, que nació en Kazan en 1894 bajo el nombre de Elena Diakonova, visitó Cadaqués por primera vez en 1929, acompañando al que era su marido por aquel entonces, el poeta Paul Éluard. Fue allí donde conoció al joven Dalí, que aunque ya apuntaba maneras, todavía era un desconocido en el circuito pictórico europeo. Ese mismo año, la escritora Virgina Woolf publicó su ensayo A Room of One’s Own, una obra en la que se defiende la necesidad de poseer una “habitación propia” para que así una mujer pudiese dedicarse también a la escritura, en igualdad de condiciones, en una época en la que el oficio estaba claramente copado por hombres.

Al recorrer la muestra, sorprende la capacidad creadora de Gala -escritora, poeta, diseñadora- y la escasa predominancia cultural que la historiografía del arte le ha otorgado en los años posteriores a su muerte. Incluso años después de encontrarse sus memorias (2005), que tan pulcramente escribió y editó, se duda de su creatividad, empeño y capacidad decisiva, tanto en su vida personal como en su imagen pública. Podríamos decir que Gala fue también, o ahora se le etiquetaría de esta manera, una performer del mundo del arte, de la farándula si me apuran. “Las pistas que en esta exposición sirven de punto de partida para subvertir la imagen de Gala como musa estaban allí desde siempre, esperando a ser leídas para transformar la narración, como pasa a menudo con las mujeres”, escribe De Diego en uno de los textos introductorios del catálogo. Cuántas otras relecturas del pasado están pendientes todavía.

*Fotografía: Gala, Salvador Dali’s wife and muse. Gudlin Ingvarsdottir. Flickr.

 

Elisa Pont Tortajada

Periodista. Inquieta. Amante de las letras y de la cultura en general. Pensar es la maravilla de esta vida.

Empieza el LIFE Victoria 2018

Empieza el LIFE Victoria 2018

El próximo 25 de septiembre empieza una nueva edición del Lied Festival Victoria de los Ángeles (LIFE Victoria) que, desde hace ya unos años, se ha convertido en la principal cita para los aficionados al género en la ciudad Condal. Cierto, l’Auditori y la Asociación Franz Schubert de Barcelona programan tres recitales dedicados exclusivamente a los lieder del austríaco y, además, el gran Goerne ofrecerá en el Palau sus tres grandes ciclos. Pero hay vida después de Schubert y, si no queremos quedar empachados, el festival impulsado por la Fundación Victoria de los Ángeles es prácticamente la única opción.

No solo encontramos equilibrio en el repertorio (está Schubert, por supuesto, pero acompañado de Debussy, Poulenc, Mompou, Ravel, Mahler, Szymanowski, Dvořák, Saint-Saëns, Britten, Sorozábal o Purcell, entre muchos otros), también en los artistas y los formatos. El LIFE sigue con sus tres líneas consolidadas:

  • Recitales de artistas internacionales, que incluyen la intervención a modo de teloneros de jóvenes cantantes y pianistas que participan en el programa LIFE New Artists.
  • Conciertos aperitivo, que tienen lugar al mediodia, en un entorno íntimo y más informal que favorece la interacción entre público y artistas.
  • “Tast” de Lied, recitales más breves a cargo de jóvenes promesas, ideales para conocer nuevos talentos, repertorios o incluso adentrarse por primera vez en el lied.

En total, hablamos de 16 recitales, en los que se podrán escuchar obras de 36 (!!!) compositores distintos a cargo de 17 cantantes y 13 pianistas. Unas estadísticas espectaculares, que se complementan con un concierto benéfico (Más que Lied) y dos Jam sessions de lied, además de las actividades para los alumnos de la academia, que incluyen clases magistrales con los pianistas Malcolm Martineau y Simon Lepper y la mezzo Ketevan Kemoklidze.

La programación es extensa y toda de calidad. Sin embargo, nos atreveremos a destacar algunos de los recitales, empezando por el primero, el que ofrecerá el joven barítono Josep-Ramón Olivé junto a Malcolm Martineau el 25 de septiembre. Formado en Barcelona y Londres, Olivé fue el primer participante del programa LIFE New Artists, y ahora regresa para inaugurar el festival, respaldado por una importante proyección internacional.

Destacamos también la presencia de grandes figuras del lied, como Simon Keenlyside (10 de octubre) o Christopher Maltman (20 de noviembre), ambos acompañados por Martineau. Kate Royal y Benjamin Appl deslumbraron con sendos recitales la temporada pasada, y regresarán el 23 de noviembre con un recital conjunto, acompañados de Graham Johnson.

La voz de contratenor es cada vez más apreciada en el lied, y podremos comprobar el porqué en el recital de Jakub Józef Orlinski (19 de octubre) con el atractivo añadido de la inclusión de canciones de compatriotas polacos (¡siempre tan olvidados!) en el programa. La soprano Carine Tinney propone un programa alrededor de los orígenes del género titulado Pre-Lied: de Bach a Schubert (9 de noviembre), en el que se podrán escuchar obras de autores poco habituales en estos ciclos, como Haydn, Mozart o Bach (Johan Sebastian y Carl Philipp Emanuel).

Por último (aunque podríamos seguir hasta terminar con los dieciséis recitales) destacamos especialmente el recital de Natalia Labourdette e Irune Liberal (13 de octubre), tanto por la excelente impresión que causó su participación en el LIFE New Artists del año pasado, como por el tremendo programa (Britten, Berg y Sorozábal) que han preparado.

 

Científico y músico aficionado. Me encanta descubrir nuevas cosas, aprender sobre ellas y compartirlo.

¿Qué es el fingerpicking?

¿Qué es el fingerpicking?

Una pequeña introducción 

El estilo de guitarra fingerpicking es una forma “popular” de tocar la guitarra. Fue desarrollada por los negros estadounidenses a comienzos del siglo XX. En aquella época la música de moda era el ragtime, tocado normalmente con piano. Era la música de bailes y fiestas. La posición mayoritaria de los negros hacía que les resultara muy difícil poder adquirir un piano y fue entonces que trataron de imitar los sonidos del ragtime con la guitarra. Añadamos que, si uno nacía en un campo de trabajo y era ciego, las posibilidades de ganarse la vida eran muy débiles. Ello explica que muchos de los primeros bluesmen de los años treinta fueran ciegos.

La técnica fingerpicking fue incorporada posteriormente a la música blanca. Parece ser que en los años veinte, al expandir el ferrocarril, algún músico negro que trabajaba en las vías recaló en el pueblo de Rosewood, Kentucky, y les enseñó su técnica de guitarra. Es curioso que en Rosewood y alrededores han surgido grandes guitarristas de fingerpicking. El más conocido, Merle Travis.

Otros autores también confirman que el contacto rural en el “deep south” entre personas de diferente color de la piel, pero interesadas en el lenguaje universal, también influyó en el traspaso de la técnica a los guitarristas blancos. Finalmente, a partir de finales de los cincuenta, con el surgimiento del folk, New York fue el espíritu de búsqueda de la tradición americana. John Lomax, Stefan Grossman o Rory Block viajaron por el sur de EEUU para descubrir a los antiguos y olvidados guitarristas de los años treinta que grabaron para las “race” discográficas y que ahora quedaban en el olvido. Alan Lomax descubrió a Leadbelly y Grossman, con otros jóvenes fingerpickers, llevaron a la “relativa fama” a viejas y legendarias glorias como el reverendo Gary Davis y el elegante Mississipi John Hurt.

Reverendo Gary Davis.

 

Esta explosión folk de finales de los cincuenta llevó a que la música negra empezara a introducirse a las audiencias blancas de las ciudades del norte: por ejemplo, Big Bill Broonzy aumentó su casi exclusivo repertorio de blues para ampliarlo con muchos temas tradicionales (canciones de trabajo, espirituales, etc.).

 

Los legendarios

De los años treinta podemos citar a Blind Lemon Jefferson, Blind Blake, Blind Boy Fuller. Big Bill Broonzy es de los más conocidos y desde los años veinte que grabó y actuó hasta finales de los cincuenta. De la hornada de los “recuperados” por el folk, están Leadbelly, Rev. Gary Davis, Fred McDowell y muchos otros.

Los primeros guitarristas “blancos” que divulgan esta técnica son Chet Atkins y Doc Watson. Chet Atkins popularizó la guitarra fingerpicking y la llevó al jazz y la música pop de los 50’s, 60’s y 70’s. Si Chet Atkins fue un guitarrista de “establishment”, Watson tiene su origen en el mundo rural (toda su familia se dedicaba a la tierra y todos también tocaban algún instrumento). Doc Watson, cantante y guitarrista increíble, fue conocido con el boom del folk. Desde comienzos de los cincuenta hasta su muerte (2012) estuvo actuando constantemente.

 

Mississipi John Hurt.

 

Los folkies

Con el nacimiento del folk, guitarristas como Stefan Grossman, Happy Traum, Harry Taussing y Jerry Silverman fueron los docentes con los que los guitarristas aficionados pudieron aprender la técnica. Todos ellos fueron grandes maestros y en el mercado actual se puede conseguir fácilmente cualquier tipo de material didáctico. Tanto Stefan Grossman como Happy Traum tienen empresas y editoriales que desde los ochenta publican conciertos, cifrados, partituras, métodos, cursos… (http://www.guitarvideos.com/ y https: //www.homespun.com)

Guitarristas actuales

Tommy Emmanuel es uno de los mejores guitarristas de fingerpicking actuales, por no decir el mejor. Domina también todos los demás estilos de guitarra. Poder asistir a uno de sus conciertos es un placer indescriptible. Verlo es todo un espectáculo.

Marcel Dadi, guitarrista francés que murió en el accidente del vuelo de la TWA hace unos años, fue un revolucionario de las técnicas de fingerpicking. Como compositor, sus temas siguen sonando en parte de Europa, siempre en los círculos del picking. Obtuvo más de una vez el disco de Oro en el país galo y su muerte repentina cortó una carrera que tenía que seguir creciendo ininterrumpidamente.

La técnica

La imitación del piano implica que el dedo pulgar lleve el ritmo (mano izquierda del piano ragtime) y los dedos índice y corazón hagan la melodía sincopada. Los primeros guitarristas, y también los más legendarios, como serían Rev. Gary Davis, Blind Blake, Merle Travis y Doc Watson, tocan con los dedos pulgar e índice. Mississipi John Hurt, -histórico-, y la mayoría de los actuales, han añadido el dedo medio para síncopes la melodía.

En cuanto al ataque a las cuerdas, la mayoría utilizan púa de pulgar. En cuanto al toque con los dedos índice y medio, desde los bluesmen hasta Gary Davis o Doc Watson, usan púas de dedo o fingerpicks, normalmente metálicas. Las marcas Dunlop o National son las más conocidas. Doc Watson utiliza fingerpicks de plástico.

Muchos guitarristas actuales utilizan las uñas para tocar las cuerdas agudas. Mark Knopfler, guitarrista no estrictamente de “fingerpicking” pero que utiliza esta técnica para su música, toca con la punta de los dedos.

 

Freight train (Elisabeth Cotton)

Este es un clásico del fingerpicking. Vemos que las notas de las cuerdas 6, 5 y 4 corresponden al ritmo. Importante: el ritmo es alternado. En este ejemplo, vemos que la alternancia de bajos para el acuerdo de Do (C) es Do Mi Do Mi. Sin embargo la tendencia es también a alternar los bajos incluyendo la 3ª y 5ª nota del acuerdo: Do ​​(5) Mi (4) Sol (6) Mi (4). La melodía queda sincopada en las cuerdas más agudas (1, 2 y 3). No siempre es así: Encontraremos bajos monotónicos en el blues de Texas, escaleras, etc.

Un compás de 4/4 tiene los tiempos fuertes en los golpes 1 y 3. Los tiempos “débiles” están en el 2 y 4. A menudo las notas 2 y 4 de los bajos se tocan con más fuerza, provocando la resonancia armónica del resto de cuerdas y asimilándose a una guitarra rítmica. La combinación con la melodía en las cuerdas agudas da la sensación de “piano orquestal”.

Aprender un instrumento, aprender música, es siempre pesado. No hay nada fácil, por muy sencillo que parezca. Quizás lo que nos costará más en comenzar esta técnica es dominar la independencia de los dedos. Mantener un ritmo con el pulgar y hacer una melodía con los dedos índice y medio, puede llevar cierto tiempo. Una vez dominada esta independencia, puede improvisar diferentes sincopados con la misma melodía.

Como no hay nada mejor que el modelado para conseguir la necesaria dimensión didáctica, os presento algunos videos que se encuentran en el inefable YouTube y con los que veréis las diferencias de estilo dentro de esta técnica llamada “fingerpicking”:

Rev. Gary Davis
Doc Watson
Big Bill Broonzy
Lightnin’ Hopkins
Merle Travis
Stefan Grossman
Rory Block
Chet Atkins
Tommy Emmanuel

Artur Nadal

Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Administración Empresarial. Máster en Economía y MBA en Dirección y Gestión de Empresas. Alterno docencia con consultoría empresarial. Guitarra estilo fingerpicking y navegar a vela por aficiones. El trauma por las clases de solfeo en un arcaico conservatorio municipal de provincias, a los 9 años de edad, fue compensado por el descubrimiento de la música americana de guitarra de los legendarios Rev. Gary Davis y Doc Watson.

Música atonal y limpieza social en Berlín

Música atonal y limpieza social en Berlín

Hace unos días la BVG, la empresa alemana de transporte decidió lanzar un proyecto piloto que consiste en poner “música atonal” (sic) en la estanción berlinesa de Hermannstrasse para invitar a “drogadictos” y dealers a que dejen de ocupar sus instalaciones. Los argumentos que esgrimen es que es una música incómoda que hará que no quieran estar por allí mucho tiempo. Lo que se extrae de aquí es lo siguiente:

  1. un uso vago de “música atonal”. Aunque esto pueda parecer una discusión meramente musicológica, los adjetivos que añadimos a la música explicitan nuestro compromiso con el concepto de música que utilizamos, su legitimidad social y el rol que ocupan en la realidad sociopolítica. Nadie se refiere a la música “clásica” o “popular” como “tonal”, pues se asume que no se entiende bien a qué género(s) se hace referencia con eso de tonal. Por otro lado, lo de “tonal” o “atonal” apunta, en principio, a la aceptación o no de la organización jerárquica de los sonidos y, por tanto, no da cuenta de la complejidad de otras decisiones en la composición y lo que tales decisiones implican para el concepto de música.
  2. por ello, decir “música atonal” en este contexto simplemente repite los estereotipos sobre la “música contemporánea”, que se equipara acríticamente con la “música de creación actual” o la “música experimental”. Se mete dentro de ella música de Schönberg de ¡1907! (que no sé hasta qué punto podría llamarse actual para los amantes de la cronología) y las bandas sonoras tipo The killing of the secret deer.  Entre esos estereotipos se encuentran aquellos que dicen que es una “música insoportable”, que “no le interesa a nadie”, “que es solo ruidos” o que “no es artística”. Aunque no me puedo detener aquí con esto, valga decir que tales estereotipos suelen ser anunciados por gente -¡incluso especialistas de la música!- que defienden un concepto decimonónico de música (que se sostiene en la creencia de que los fundamentos de la música occidental y blanca son “naturales” y que, por tanto, deben tener validez universal pues satisfacen un concepto absoluto de belleza sonora; siendo éste, por tanto, el objetivo de las artes sonoras), que rara vez asisten a conciertos de música “atonal” y no conocen absolutamente nada -ni creen que sea importante- del contexto de su creación-. Es decir, en el adjetivo de “atonal” hay un compromiso con el desprecio por una forma de composicióny una larga trayectoria de creacióin, investigación y, en definitiva, de cultura (que, entre otras cosas, expresa pulsos sociales).
  3. Esta música despreciada es la que se propone para expulsar, más aún, a los despreciados sociales. No se asume que hay una responsabilidad gubernamental ante el olvido de drogadictos y gente sin casa (en una ciudad, que como tantas en Europa, están aumentando sus precios por la burbuja turística a pasos agigantados, expulsando a sus ciudadanos de sus viviendas habituales). Lo ideal es que no aparezcan, que no se les vea, que no estén, aunque estén, porque “molestan”. No es casualidad que se actúe así en Neukölln, uno de los barrios más cool de Berlín, y también uno de los que más ha sufrido por la gentrificación y los continuos ataques racistas neonazis, que no salen en la prensa ni local ni nacional.
  4. Igual que la música “atonal”, es decir, aquella que no repite acríticamente los ideales de la burguesía, de los conciertos carísimos, en esmoquin y con gente limpia y con el salario asegurado; o que no cede fácilmente a ser producto de consumo y crear formas de vestir y actuar asociadas a ella, ha sido expulsada de los circuitos mayoritarios de acceso a la cultura, también se expulsa a los que han dejado de alimentar el sistema y le abren grietas. Ya ha habido pruebas en otras ciudades, como Hamburgo, en las que se ponía música clásica para relajar a los usuarios. Decía Alex Ross en un artículo en el que reflexiona por qué la gente rechaza la música contemporánea, lo siguiente: “Lo que debe desaparecer es la noción de que la música clásica es un conducto fiable de belleza consolatoria, una especie de tratamiento de spa para almas cansadas. Esta actitud afecta no sólo a los compositores del siglo XX, sino también a los clásicos que pretende apreciar. (…) Los oyentes que se acostumbren a Berg y Ligeti encontrarán nuevas dimensiones en Mozart y Beethoven. También lo harán los artistas. Durante demasiado tiempo, hemos colocado a los maestros clásicos en una jaula dorada. Es hora de dejarlos salir”.
  5. La belleza consolatoria: la de la ciudad “limpia” de todo lo que nos molesta ver, lo que es mejor hacer como si no existiera; con una banda sonora que promete que llueve como la música de Vivaldi o que nos morimos mientras suena Fauré.
  6. Tema de otra serie de reflexiones sería incluir cómo se dirige nuestra acción por la construcción de lo sonoro en nuestro entorno: desde el techno en las tiendas de ropa hasta los villancicos en Navidad en los centros comerciales, desde la música en los aviones hasta la de los bares de copas. Nada es gratuito y, por tanto, todo obedece a unas formas de dominación sonora.
  7. Quizá mientras limpian la ciudad así, lo que en realidad quieren hacer es legitimar una ideología: la del desprecio, la ignorancia y la de la hipocresía, camuflándola con argumentos de protección y seguridad. Y, de paso, asociar al rechazo social de los sin techo de Hermannstrasse con el rechazo de un repertorio.
  8. Quizá, con estos argumentos que unen la música tonal y el colectivo expulsado del circuito de “los normales”, se fortalece el secreto vinculo entre música y política, que lleva años intentando ser reprimido: no vaya a ser que la música se cree conciencia y acción crítica. Esto ya lo sabía Platón cuando finalizó el capítulo III de  La República con la reflexión de que no se pueden modificar las reglas musicales sin alterar a la vez las más grandes leyes políticas. La música “atonal” se enfrentó a valores sagrados de la cultura occidental y, con ello, puso en duda sus compromisos políticos. Así, empezó a mostrar que nada en la música es “solo” música. No nos cansaremos de tratar de demostrarlo.

Hay una llamada a la acción del colectivo Field Notes Field Notes contra estas políticas de la empresa de transporte público de Berlín

Música atonal para todos
Vie 24 Agosto 2018
Estación de Herrmannstraße S-Bahn

El S-Bahn Berlin está planeando un proyecto piloto en septiembre para expulsar a las personas sin hogar de la estación de la Hermannstraße S-Bahn poniendo en el vestíbulo de entrada música atonal.

¿La música atonal en la vida cotidiana? ¡Nos encanta!

Por lo tanto, queremos agradecer al S-Bahn por este impulso de la música atonal y le invitamos directamente al acto de inauguración el 24 de agosto a partir de las 19:00 horas en la entrada de la estación de Hermannstraße S-Bahn. Allí queremos reunirnos con comida y bebida para que los sin techo escuchen música atonal o incluso la toquemos juntxs.

El viernes por la noche nos gustaría entender la música atonal, que representa la liberación de las jerarquías (tonales) y la igualdad de todos los sonidos, como una metáfora de la igualdad social y la participación y para contrarrestar la discordia social con nuestras disonancias musicales.

Estamos abiertxs a todxs los que quieran contribuir con comida o hacer música. Para simplificar la coordinación de las acciones pueden registrarse aquí: (marketing@inm-berlin.de).

Estarán con nosotrxs:

– Sirje Aleksandra Viise: Julius Eastman “Preludio a la Santa Presencia de Juana de Arco”

– Juliana Hodkinson: “A-Tonart S-Bahn station Herrmannplatz

– Ruth Velten: Saxofón de Improvisación
Con programas innovadores, la saxofonista Ruth Velten se ha hecho un nombre internacionalmente como intérprete de obras modernas. La flexibilidad artística y la búsqueda de algo nuevo caracterizan su trabajo.

Otros enlaces:

Berliner Kurier: “S-Bahnhof Hermannstraße Berliner vom Nervmusik-Pilotprojekt” de Mike Wilms (21.08.18): https://bit.ly/2LcaBmZ

Berliner Zeitung: “S-Bahnhof Hermannstraße Schräge Musik debe distribuir a los drogadictos y bebedores” de Norbert Koch-Klaucke (20.08.18): https://bit.ly/2wecxGn / https://bit.ly/2PnqASy

Tagesspiegel: “En los oídos” de Thomas Wochnik (18.08.18): https://bit.ly/2Mo6NEG

Berliner Morgenpost: “El S-Bahn quiere asustar a los bebedores con “música atonal” de Thomas Fülling (20.08.2018): https://bit.ly/2OXMYRD

rbb 24: “With music against uninvited station guests” (18.08.18): https://bit.ly/2nYZODM

Marina Hervás Muñoz

Doctora en Filosofía, pero con tendencias melómanas y musicológicas. Viajo, leo y escucho todo lo que me pasa por las manos y los oídos. Te invito a mi web: www.marinahervas.com

Cómo miramos hoy Mayo del 68

Cómo miramos hoy Mayo del 68

«Entonces, ¿cómo hay que definir el 68? Tuvo muchos componentes: rebelión generacional de jóvenes contra mayores; rebelión política contra el militarismo, el capitalismo y el poder político de Estados Unidos y rebelión cultural en torno a la música rock y el ‘estilo de vida’».

La respuesta de Richard Vinen, catedrático de Historia en el King’s College de Londres y autor de 1968. El año en que el mundo pudo cambiar (Crítica, 2018) de donde extraigo esta cita, resume a grandes rasgos lo que supuso Mayo del 68, no sólo para la sociedad francesa de la época sino también para las generaciones posteriores que hicieron de aquel grito una imagen simbólica y, quizás también, un ejemplo a seguir.

La mayoría de las voces teóricas concuerdan a la hora de hablar de las “versiones” de la revolución de aquel ya lejano 1968. También Vinen es uno de ellos. El autor contrapone el carácter “cultural” frente al “social” de las manifestaciones que llenaron las calles de París de ruido, consignas e ilusiones. Por un lado, la “versión cultural” sería aquella que aglutinaría a los movimientos de liberación de las mujeres y de los homosexuales, el cuestionamiento de las jerarquías o la lucha por una mayor democratización del sistema. Por otro, la “versión social” haría referencia a la lucha obrera, que vivió su máximo esplendor en Mayo del 68 –y no sólo en el país galo– pero que posteriormente se fue apagando hasta darse de bruces en los años 80 con Reagan en Estado Unidos y Thatcher en el Reino Unido. Fue así como empezó a fraguarse el neoliberalismo que hoy tanto nos oprime.

Pese al lugar privilegiado que Mayo del 68 ostenta en nuestro imaginario colectivo –The Dreamers, el film de sexo y política, pero con amor, de Bertolucci es un buen ejemplo– no debe interpretarse éste como un movimiento “transacional” o “global”, según Vinen. De hecho, el contacto entre países occidentales con democracias industrializadas y el resto del mundo “fue a menudo más aparente que real y disminuyó a partir del 68”, sentencia el autor.

Algunos mitos

Tras varias lecturas, lo que es cierto es que Mayo del 68 tuvo tantas facetas simultáneas y ha sido un periodo histórico tan estudiado desde distintos puntos de vista que reducirlo a un único aspecto –social, cultural, sexual, identitario, sistémico– podría acabar desvirtuando la realidad. Por su parte, Sophie Wahnich, directora de investigación en el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), considera que el conocimiento “en profundidad” de la historia permite “deconstruir el mito” y revelar el “legado tan complejo” e “impregnado de luchas”. En su artículo Paradojas del legado del Mayo del 68, publicado por el Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), habla precisamente de estos mitos, a saber: el movimiento estudiantil libertario, esto es, las luchas específicas de cada colectivo (mujeres, negros, homosexuales, inmigrantes); las huelgas obreras, una de las más importantes junto a las de 1936; y la victoria del “nuevo izquierdismo” como ideología que se enfrentaría al estalinismo y el comunismo de la época.

¿Hubo o no violencia en las protestas del 68? Este sería otro de los mitos dibujados en nuestro imaginario, el de la inexistencia de la violencia física. No obstante, como recoge Wahnich, la dinámica del propio movimiento “se basa en parte en la reacción de la población a la violencia, la que se despliega en Vietnam, y la que se inflige a los jóvenes indignados ante la guerra de Vietnam”.

50 años después

Ahora que se cumplen 50 años de Mayo del 68 es momento de revisitar aquellas calles, los bares donde se reunían los estudiantes, las clases semivacías de los campus, el semblante serio de los políticos, las redacciones de los periódicos… Todo ello lo encontramos en Maig del 68 pels fotògrafs de France-Soir, una exposición coorganizada por el Institut Français (España) y la asociación de fotógrafos CéTàVOIR, en el Palau Robert de Barcelona hasta el próximo 11 de septiembre. Se trata de una selección de fotografías que conforman la exposición, extraídas de entre las 25.000 imágenes que configuran el fondo fotográfico de la Agencia Roger­-Viollet, colaboradora de la muestra.

Además, también puede verse la cinta Voyage au coeur de la classe ouvrière (Un viaje al corazón de la clase obrera), una película inconclusa, rodada en 1968, sobre la vuelta al trabajo después de una huelga en la fábrica de baterías Wonder en Saint-Ouen. Asistimos al diálogo, en blanco y negro, entre una ex trabajadora de la fábrica y uno de los representantes sindicales. Escuchamos palabras, un diálogo entrecortado, algún que otro improperio, pero aquí lo realmente relevante es la imagen. Tanto las huelgas y las ocupaciones de fábricas pertenecen al imaginario colectivo de la sociedad occidental porque siempre hubo un equipo de reporteros presente. Aunque quizás insuficientes, aquellas huelgas generales propiciarían nuevos acuerdos laborales, más justos, y sentaron las bases para un aumento del salario mínimo de hasta el 35%.

Hoy, pese a la distancia que impone el paso del tiempo, todavía vemos ecos de aquellas consignas, gritos de libertad en pos de una sociedad más igualitaria. El auge del feminismo con movimientos como el #MeToo constituye, a mi modo de ver, una extensión de aquella “versión cultural” de Mayo del 68.

 

Fuentes:

 

*Fotografía: Unos estudiantes leyendo el primer número de Action en los jardines adyacentes a la facultad de letras de la universidad de Nanterre (París). Autor: Michel Robinet. Imagen incluida en la exposición del Palau Robert de Barcelona.

 

Elisa Pont Tortajada

Periodista. Inquieta. Amante de las letras y de la cultura en general. Pensar es la maravilla de esta vida.

¿Plagio?, feminismo y guerra. “Morder la manzana” de Leticia Dolera y atragantarse con ella

¿Plagio?, feminismo y guerra. “Morder la manzana” de Leticia Dolera y atragantarse con ella

Desde el movimiento Me Too el feminismo vuelve a estar en auge. Parece que uno de los referentes de una nueva rama feminista es la actriz, directora y guionista Leticia Dolera. De un tiempo a esta parte es una de las abanderadas del feminismo a ultranza y por ello suele aparecer en diversos medios de comunicación y además es autora del libro Morder la manzana. La revolución será feminista o no será (Planeta, 2018).

Para entender mi postura de manera global, comparto mi experiencia en relación a esta artista. Vi algunos de sus trabajos como actriz desde que era una adolescente y confieso que me resulta anodina. No conozco su trabajo como directora ni como guionista pero sí leí artículos en los que se enfatizaba su labor como directora joven que comenzaba esa carrera en un país donde no hay tantas directoras conocidas. En cuanto a su faceta feminista, me gustó su discurso en los Premios Feroz 2018. Sin embargo, cuando se nos (auto)presenta alguien que suele repetir que es directora, guionista y actriz, lo que espero es un discurso literario bien construido con una cierta profundidad. Por lo que aquí me topé con dos tipos de manzanas:

La dulce manzana de la tentación. Una mujer plantea diferentes problemas y dificultades que abordamos las mujeres solo por serlo y se posiciona sin pelos en la lengua contando sus reflexiones y experiencias, así como datos alarmantes sobre lo que en el siglo XXI seguimos padeciendo y no muy lejos, sino en España. Si se ha puesto las «gafas moradas», como dice en su libro, le ha servido para abrir la mente y tomar conciencia de determinados aspectos relacionados con las mujeres y que hay que seguir luchando por nuestros derechos, el objetivo del libro está más que superado.

La agria manzana de otra realidad. Sin embargo, hay una serie de aspectos que tal vez se deberían tener en cuenta cuando se lee y ser críticos con los mensajes que recibimos (no sé qué color de gafas van con esto). En mi caso, tras solo 11 páginas de Morder la manzana, estaba hastiada del estilo y se me hizo muy cuesta arriba continuar. ¿Por qué? Pues porque en un intento de ser cercana a los lectores, en vez de una mujer adulta (y ya saben, directora, guionista y actriz) me encontré con que parecía que estaba leyendo a una adolescente con determinadas expresiones y léxico marcado con típicos y tópicos de esa edad.

Además, en esas primeras páginas abrí mucho los ojos por lo que iba leyendo porque resulta que la autora era conocedora de una (supuesta) violación de una amiga en Zaragoza y no dijo nada. Era conocedora de una presunta relación de malos tratos hacia una amiga y no dijo nada (porque lo prometió). Esto es muy grave. Tanto que ocurran todos los hechos que cuenta a lo largo del texto, como los hechos que nos horrorizan a través de los medios de comunicación, como ser conocedora de la violación de los derechos de una persona -en este caso mujeres- y al parecer no decir/hacer nada. Desde luego, comenzar un libro plantando estos (supuestos) abusos te garantizan la atención y la empatía del lector y que este rebusque en su memoria sucesos parecidos que haya vivido y/o le hayan contado. Sí, pasados capítulos plantea que hay que hablarlo, no callarse, no dejarlo pasar. Da qué pensar…

Uno de los temas en los que insiste es que considera que el idioma ha de ser inclusivo y hasta hubo algo de revuelo sobre su manifestación ante el posicionamiento de Arturo Pérez-Reverte por su negativa a admitir esto en la Real Academia Española de la Lengua. La RAE también aparece en este libro como una institución que no da paso a las mujeres. Traté este y otros temas con datos bastante más precisos en Juzgada y condenada por ser mujer. Sabias, la cara oculta de la ciencia (y la sociedad).

Además, en esa deconstrucción del (hetero)patriarcado que propone y que incluye el lenguaje, ella misma debería establecer que el lector tal vez no necesita que le hablen de manera paternalista para que entienda determinados mensajes. Les pongo como ejemplo pasajes relacionados con el androcentrismo:

  • Esta es una palabra para soltar en cenas en las que te apetezca quedar como una persona leída e intelectual. El único inconveniente que tiene es que cuesta bastante pronunciarla, pero a la cuarta o quinta vez ya le coges el truco (p. 17).
  • En las personas que son biológicamente mujeres, los síntomas de un infarto son distintos, pero la cultura popular (vocaliza internamente conmigo) androcentrista no los ha recogido (p. 19).
  • (Por cierto, falocentrista es más fácil de decir que androcentrista, lo digo por lo de las cenas con debate y tal) (p. 112).

Otro aspecto a tener en cuenta es que menciona citas y datos de aquí y de allá y en bastantes ocasiones no indica ni el autor ni el texto exacto de donde lo saca. Algo que también le achaqué en su charla en Chester a través de mi cuenta de Twitter y recientemente también se lo planteé a la editorial del libro. Como no obtuve respuesta, me puse a indagar y a propósito de ese capítulo 4 del libro, “¿Y qué es el androcentrismo?”, y que Dolera no especifica de dónde saca esa definición, les cuento que probablemente de la chistera de Wikipedia, donde se recoge lo siguiente en el primer párrafo: «La palabra androcentrismo hace referencia a la práctica, consciente o no, de otorgar al varón y a su punto de vista una posición central en el mundo, las sociedades, la cultura y la historia». No obstante, en este capítulo de la actriz aparece: «Hace referencia a la práctica, consciente o no, de otorgar al hombre y su punto de vista una posición central en el mundo». Podría ser una errata de la autora y por extensión de la editorial, lo que sucede es que el omitir de dónde saca las definiciones es un grave problema en este libro y da a entender que Dolera es la autora cuando no es así.

Les pongo otro ejemplo. En el capítulo 3 “El patriarcado”, aparece esto: «El patriarcado es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres». ¿De dónde sale esta definición? No lo indica. ¿Quién es el verdadero autor? Tampoco aparece. Así que también lo busqué y les incluyo la cita original, extraída de La Mujer no existe: un simulacro cultural de Dolors Reguant (Maite Canal, 1996, p. 20):

Es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres; del marido sobre la esposa; del padre sobre la madre, los hijos y las hijas; de los viejos sobre los jóvenes, y de la línea de descendencia paterna sobre la materna. El patriarcado ha surgido de una toma de poder histórica por parte de los hombres, quienes se apropiaron de la sexualidad y reproducción de las mujeres y de su producto, los hijos, creando al mismo tiempo un orden simbólico a través de los mitos y la religión que lo perpetúan como única estructura posible.

Esto llama la atención en alguien que es artista y se dedica a la creación, por lo que les planteo la palabra plagiar y juzguen ustedes. La RAE recoge en su primera acepción que se trata de «Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias». En la Universidad de Alcalá indican que es un caso de plagio «Cuando parafraseamos un texto, es decir, lo plasmamos con otras palabras haciendo pequeños cambios en el lenguaje para disimular y sin citar las fuentes». En El plagio y la honestidad académica de la Universidad de La Rioja se considera plagio:

  • Incluir en nuestro trabajo fragmentos de textos de otros autores (textos, datos, tablas, imágenes…) sin entrecomillar y/o sin citar la fuente, aunque se tenga el permiso del autor y aunque se realicen pequeños cambios para disimular la copia.

  • Reutilizar textos o imágenes sin citar la fuente, aunque el derecho de autor haya expirado.

  • Parafrasear un texto ajeno, es decir, expresarlo con tus propias palabras, o resumirlo, condensarlo o comentarlo, si no se cita la fuente.

Por otra parte, a lo largo de su escrito aparecen la sororidad y la empatía. No obstante, Dolera adolece de unos eslóganes que como publicidad son muy potentes y llamativos pero que también hay que analizar con mucho cuidado en sus manifestaciones. Uno de ellos: #EsUnaGuerra. Cuando -como es mi caso- estudias guerras y dictaduras, conlleva conocer masacres, represiones, desapariciones, censuras y un largo etcétera; algo que por ejemplo traté en El grito silenciado de las mujeres en la posguerra. Si la lucha es contra el sistema, el tan nombrado heteropatriarcado, entonces es una lucha por la igualdad de los derechos de las mujeres, su visibilidad y darnos la importancia que merecemos. Pero no es una guerra. Este es un mensaje muy peligroso.

Porque uno de los mensajes más poderosos que transmite su libro es el MIEDO. La política del miedo es una de las armas con las que juegan muchos personajes públicos a diferentes niveles. En su publicación aparece el miedo y luego, como en una película de guion predecible, emergen la esperanza y la redención a través de poder cambiar tú (deconstruirte) y poder cambiar la sociedad pero siguiendo unos pasos. Sus pasos. Los que ella marca a lo largo de las páginas.

En definitiva, se trata de un libro con un grave problema relacionado con determinadas citas bibliográficas inexistentes y, por extensión, de autoría. Como texto divulgativo, es un buen propósito que básicamente se queda en eso porque el discurso resulta decepcionante en cuanto a construcción y toca muchos temas de manera bastante superflua, sin verdadera precisión y con un gran desconocimiento sobre demasiadas materias. Un resultado que se me atragantó pero que parece le está saliendo rentable a la autora a juzgar por las últimas noticias sobre su participación en diferentes eventos y programas. ¿Será que este tipo de feminismo al estar de moda vende y hay beneficios y beneficiados?

(Foto portada: Planeta. Fotos manzanas: La chica de la casa de caramelo y VIX).

Irene Cueto

Irene (Valladolid) tiene el Grado Superior de Piano (Conservatorio Padre Antonio Soler), es diplomada en Magisterio Musical (Universidad Complutense de Madrid), licenciada en Historia y Ciencias de la Música (Universidad de La Rioja), Máster en Creación e Interpretación Musical (Universidad Rey Juan Carlos) y es doctoranda en Humanidades en la Universidad de La Rioja. Compagina la docencia con la investigación, la interpretación y la divulgación.