México en Feria de Arte Independiente de Madrid (FAIM ART)

México en Feria de Arte Independiente de Madrid (FAIM ART)

Entre al 10 y el 12 de junio se celebra la 18ª edición de la Feria de Arte Independiente de Madrid (FAIM ART) en la Fundación Pons. La premisa de la que parten es que «el artista se represente a sí mismo dando al espectador una visión más fresca y real de sus creaciones», ya que estos autores están durante estos días allí con sus obras para explicar, compartir y hablar acerca de arte y de sus creaciones.

Dentro de esta exposición en la que se da cabida a diversos creadores con técnicas y estilos diferentes cabe destacar al artista mexicano Manuel Miguel (Oaxaca). En sus trabajos se pueden vislumbrar las tradiciones mexicanas interiorizadas a través de sus propias vivencias en su tierra. De esta forma podemos apreciar diferentes texturas en sus composiciones con fondos trabajados y cuidados que resultan ser una base idónea para cada una de sus obras. Así podemos observar cuadros que representan emociones muy íntimas del ser humano, como el miedo o la desesperación, en tipos de retratos en los que la naturaleza tiene un papel importante en esa representación psíquica dramática. Como el propio artista explicó en la exposición, él suele explorar una idea, un pensamiento o un sentimiento en varios trabajos a través de series en las que lo va desarrollando.

Asimismo, en otras de sus obras podemos notar esa herencia cultural mexicana en la que aparecen animales míticos que ayudan a los hombres en su vida y les confieren sus cualidades para afrontarla. En ellas se puede ver a los humanos disfrutando de manera colorida y muy viva entre ellos y también de manera individual dentro de la misma composición. Estos animales además también aparecen representados en las esculturas de Manuel Miguel, siendo especialmente llamativos el jaguar y el colibrí, el cual tiene un significado especial en la vida y la obra de este artista y se ha convertido en un motivo representado en numerosas ocasiones.

Tras experimentar esta concepción de exposición con esa premisa a la que anteriormente hice referencia, la idea de la que parte FAIM ART resulta ser una visión muy atractiva para los espectadores que asistan porque pueden interactuar con estos artistas y establecer un vínculo con ellos a través de sus obras de manera directa. En el caso de Manuel Miguel esta conexión nos transporta hasta Oaxaca, sus costumbres y modo de vida, así como la visión que tiene este artista de todo ello a través de una obra igualmente reflexiva y contemplativa.

Soul de Pixar: el alma del jazz

Soul de Pixar: el alma del jazz

Soul ha sido el gran estreno de Pixar en Disney+ esta Navidad. En ella se narra la historia de un profesor de Música de un instituto: Joe Gardner (interpretado en la versión original por Jamie Foxx) quien trata de enseñarles a sus alumnos la pasión que puede llegar a despertar la música en las personas. Sin embargo, su aspiración personal es ser pianista de una banda de jazz y tocar en clubs. Ese camino no le resultará nada fácil, sobre todo porque debido a un accidente (aparece en el tráiler), su alma llega a un lugar donde las almas adquieren sus características. Es allí donde conoce a la pequeña alma 22 (Tina Fey), quien se convertirá en una gran compañera.


El director es Pete Docter, quien ya dirigió Up (2009) y la famosa Inside Out (2015). Siguiendo esta estela, plantea una serie de cuestiones relacionadas con el significado de la vida y cómo podemos llegar a vivirla. Esto también planteó reticencias por parte de algunos espectadores porque esperaban una película infantil. Ahora bien, ¿por qué las películas de animación han de ser (exclusivamente) para niños? Esta es otra manera de plantearle al público adulto a través de una propuesta atractiva los temas anteriormente mencionados y, de paso, hacerles reflexionar sobre ello.

Cuando hablamos de las películas de Pixar se espera que el resultado visual sea muy atractivo. No obstante, en este trabajo los efectos visuales van mucho más allá, tanto en el mundo terrenal como en el que no podemos vislumbrar. La diferencia entre esos mundos a nivel a todos los niveles también es evidente: desde el ritmo frenético por nuestro estilo de vida en la Tierra hasta conseguir sensación de lo etéreo en el mundo de las almas.

Soul, además, es un estilo musical afroamericano que nació en Estados Unidos en la década de 1950. Por tanto, la elección de un protagonista afroamericano que toca jazz es un doble guiño en este trabajo. De hecho, uno de sus elementos más importantes y constantes es el valor que se le da a la música en la vida y en las aspiraciones de su protagonista adulto. Concretamente su pasión es el jazz, el cual constituye un eje vertebrador a lo largo de toda la película. No es para menos, ya que la banda sonora es uno de los atractivos de este filme.

Con esta música de jazz se puede lograr entender la pasión y la necesidad que siente el protagonista de tocar su música, tanto en solitario como en una banda de jazz. Esta maravilla musical corre a cargo de los compositores Jon Batiste, Trent Reznor y Atticus Ross.

Pueden disfrutar esta banda sonora en el siguiente enlace:

En cuanto a su relación con 22, resulta ser una amistad quijotesca en la que quien en un principio iba a ser el mentor de esa pequeña alma, acaba aprendiendo la lección más valiosa. Entre esa gran revelación se encuentra disfrutar de los pequeños grandes instantes de la vida.

Por tanto, Soul es una película que invita a disfrutar a nivel visual y musical con una ideas que invitan a reflexionar sobre la vida y qué sentido le damos a vivirla. Así que ya saben: jazzeen.

Drácula. Biografía no autorizada

Drácula. Biografía no autorizada

«Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae».

Drácula es uno de los personajes herederos del romanticismo más fascinantes que se hayan creado. Fruto de la mitología que transgrede el tiempo y las fronteras, Bram Stoker supo insuflarle vida a este no muerto que tiene más sentimientos que muchos de los vivos. Esta perspectiva es la que se pone en escena en Madrid con la obra de teatro Drácula Biografía no autorizada en el Teatro Fernán Gómez desde el 9 de enero al 9 de febrero.

Resulta casi inevitable relacionar el personaje de Francis Ford Coppola en su película Bram Stoker’s Dracula (1992) con vampiros artísticos posteriores. Tal es la influencia que este director ha ido generando a lo largo de los años. Es precisamente dicho influjo el que también se respira en esta obra en la que la yuxtaposición de la obra literaria, la del séptimo arte y la creada por Ramón Paso, nos llevan a recorrer el periplo de siglos de tormento de este ser. Con sus diferentes evoluciones a lo largo de la historia a raíz de sus malogrados reencuentros con Mina, el amor de su vida, le lleva a ir reconduciendo su larga existencia y su personalidad.

Conocemos al Drácula de 2020 (Jacobo Dicenta) que nos cuenta su historia a través de la música de la mano de ese otro gran autor llamado Bob Dylan y su Knockin’ on Heaven’s Door en una versión rock. Este tema sirve de leitmotiv para la desesperación de este personaje y su relación con el amor. Estética rockera asociada al lado oscuro e intrigante de lo oculto. Una visión heredada del XIX con toques más actuales y con reflexiones sobre la vida materialista y superflua actual. Es en este punto donde se acentúa la diferencia de los textos de los dos autores de esta obra.

Otro de los puntos fuertes de esta propuesta son las actuaciones. Me conmovieron especialmente la del propio Drácula, Mia y sus reencarnaciones a lo largo de los siglos (Inés Kerzancon esa mezcla de dulzura y fortaleza, Ana Azorín resulta arrolladora encarnando a la sarcástica Alisande Renfield y uno de los papeles más complicados de esta obra es el de Lucy (magníficamente interpretado por Ángela Peirat). Este antagónico personaje representa la dualidad de la luz y la oscuridad, la cordura y la locura, la inocencia y la perversión dentro de la misma persona. Sin embargo, ¿podría existir lo uno sin lo otro?

Histórico y refrescante L’elisir d’amore en el Teatro Real

Histórico y refrescante L’elisir d’amore en el Teatro Real

El sábado 9 de octubre pasó a la historia del Teatro Real porque sucedió algo prácticamente insólito: el público interrumpió la actuación con una grandísima ovación de más de cuatro minutos tras la interpretación del tenor mexicano Javier Camarena del aria Una furtiva lagrima. Fue tal la insistencia de los asistentes que, por cuarta vez en la historia de este teatro desde su reapertura en 1997, se hizo un bis en plena representación de una ópera.

L’elisir d’amore (1831) es una ópera bufa de Gaetano Donizetti. Narra la divertida historia de una caprichosa Adina -interpretada por una estupenda Sabina Puértolas– y su sufrido e inocente enamorado Nemorino (Camarena en su única actuación en Madrid). Se trata de una obra amena, alegre pero con momentos donde la emotividad es la gran protagonista. Fue justamente en uno de esas partes de la obra, en el aria Una furtiva lagrima, donde Camarena volvió a hacer historia. Estuvo brillante, sensible, expresivo y, sobre todo, magistral. Tanto en la primera interpretación como en la segunda. Fue un auténtico placer poder estar allí presente.

Aun así, como lo mejor es escucharlo, pueden hacerlo en el siguiente vídeo:

Con una coproducción con el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, esta propuesta además de inolvidable, fue divertida. En ella no solo hay que destacar el papel realizado por los cantantes. Tal es el caso de Paolo Fantin, quien fue el escenógrafo que partió de un planteamineto jovial ambientado en una playa con un llamativo chiringuito amarillo. Aquí también hay que destacar el gran trabajo del director de escena Damiano Michieletto. Incluyeron elementos poco habituales en la puesta en escena de óperas, como las del siglo XIX, como por ejemplo las sombrillas y las tumbonas de playa, las colchonetas acuáticas con diversas formas o la gran tarta hinchable que dio cabida a una auténtica fiesta de la espuma en la que celebrar la alegría del futuro matrimonio y también la exaltación del amor interesado.

En un alarde de gran compenetración, todos los partícipes en esta ópera consiguieron que la actuación, más allá de lo musical, fuese completa, atractiva y muy divertida. Lograron arrancarnos sonrisas y risas gracias a todas las actuaciones, desde la de la voluble Adina al rufián y chulesco «doctor» Dulcamara (muy bien representado por Adrian Sampetrean).

El resultado de este L’elisir d’amore fue inmejorable, dando cabida a una enorme plasticidad estética y musical donde pudimos pasar de la diversión y la jarana, a la brillantez de la expresividad y el virtuosismo.

Sorprendente danza española con “La escuela bolera: tradición y creación”

Sorprendente danza española con “La escuela bolera: tradición y creación”

El pasado 6 de octubre se representó el espectáculo La escuela bolera: tradición y creación de la compañía Nota de paso en el Real Coliseo de Carlos III (San Lorenzo de El Escorial, Madrid). Con ellos recorrimos la importancia de la danza española desde el siglo XVI al XX con música de compositores españoles, como Padre Antonio Soler, Fernando Sor, Gaspar Cassadó, Isaac Albéniz, Manuel de Falla o Ernesto Halffter.

En esta gran propuesta no solo quedaron patentes las originales y bonitas danzas de estas épocas, sino además la influencia recíproca con los países de América. También el gran influjo de las vanguardias del siglo XX en la danza y la danza en ellas, teniendo como telón de fondo los muchos y diversos eventos en París.

De la mano de Malena Mexía, directora y coreógrafa, conocimos y disfrutamos con la importancia de cada una de las danzas presentadas y parte del contexto en el que se crearon y se desarrollaron. Además, Mexía es una espléndida intérprete tocando las castañuelas. Esto lo demostró interpretando una Sonata y un Fandango, ambos de Domenico Scarlatti, acompañándose mutuamente el piano (Ángel Gago) y este otro instrumento de percusión. Scarlatti es un compositor en el que la precisión rítmica es un requisito indispensable para tocar sus obras, lo que acentúa su dificultad al interpretarlo con las castañuelas.

Las danzas estuvieron interpretadas por Soujun Yun, Cristina Cazorla y David Acero, quienes también lucieron un bonito vestuario que ayudaba a remarcar sus pasos, como en el de otra de las obras destacables que es el bolero que Antonio el bailarín creó para Puerta de Tierra, de Recuerdos de viaje, de Albéniz. Es una pieza que rinde homenaje a Cádiz y sus pasos de baile hunden sus raíces en el siglo XVIII.

Además, una más que sobresaliente obra es Por la verde, verde oliva, un poema de Margarita Ferreras -poetisa del 27- y composición y voz de Sheila Blanco. Con una estética lorquiana, esta pieza nos transporta a esa aura oscura donde la pasión arrastra a los personajes hacia un deseo violento que acaba sucumbiendo con la muerte. Sobrecogedora.

Esta performance es una gran propuesta y una maravillosa puesta en escena de las danzas que vertebran las música y la danza española desde hace centurias y que acerca al público a conocerlas y emocionarse con ellas.