“Esperando a mister Bojangles” de Olivier Bourdeaut

“Esperando a mister Bojangles” de Olivier Bourdeaut

Olivier Bordeaut ha conseguido un gran éxito en Francia con su primera novela Esperando a mister Bojangles (2016) cuyo aterrizaje en nuestro país este año está cosechando las mismas mieles de éxito. En este trabajo narra la historia de una peculiar familia con unas costumbres muy dispares a la par que disparatadas.

La banda sonora de la pareja protagonista la pone a diario Nina Simone con Mr. Bojangles y ellos bailan como si fuese la primera de sus locas noches. En aquella ocasión ella irrumpió como un elefante en una cacharrería con sus manías y excentricidades que él, George, estuvo encantado de seguir hasta el final. La madre es una mujer que adopta un nombre distinto cada día porque así es como la llama su marido. Ella constituye el núcleo de esta familia y su manera de ser es la que moldea su fabulosa vida, incluyendo la imaginación que posee, la cual es capaz de llevar al máximo extremo por el bienestar de todos.

Su hijo vive en un ambiente tan extraño a lo habitual, que se ve en la obligación de mentir constantemente: en el colegio para que crean que tiene una vida catalogada como normal y en casa para que consideren que su vida estudiantil es fantástica en todos los sentidos. A su alrededor revolotea un personaje con clase y adaptado a los cócteles y fiestas: una grulla cuyo nombre es Doña Superflua.

Todos viven en una casa donde hay celebraciones desde por la mañana hasta la mañana del día siguiente y los amigos abundan por las noches alrededor de cenas magníficas e hilarantes en las que se da rienda suelta a la bebida y al baile. Uno de los habituales de este ambiente es el gran amigo de la familia: el Crápula, un senador. Este es uno de los referentes del niño y en sus enseñanzas vitales le advierte sobre los ciclistas, por considerarles sospechosos por su aspecto cuando hacen deporte, así que hay que mantenerse alejados de ellos. 

Como la familia tiene posibilidades económicas, tienen una segunda residencia en España y aquí nos topamos con típicos tópicos sobre la visión que puedan tener de nuestro país los foráneos y que es un tanto atemporal. Es precisamente en este país donde el autor nos refleja dos realidades muy diferentes y contrastantes en dos etapas distintas en la vida de estos personajes.

La historia está narrada desde el punto de vista inocente del niño pero también del de los padres y, dentro de esto, sobre todo del padre. En ellos nos amplían ese horizonte familiar para conocer la realidad completa que viven y cómo en determinadas circunstancias esas sonrisas y abrazos esconden mucho más por amor a su familia de lo que se pueda apreciar en un principio.

Además, Bordeaut aborda uno de los temas tabú que siguen existiendo en nuestra sociedad: las enfermedades mentales. Y lo hace a través del humor y de la ternura que se profesan cada uno de los miembros de esta entrañable historia. Todo lo que hacen es por amor y el niño así acaba entendiéndolo. Sin embargo, en este relato también tienen cabida la tragedia, la tristeza, la desesperación y la impotencia. Este escritor nos transmite la desesperanza arrolladora de querer ayudar a quien más amas pero no poder hacer prácticamente nada por esa persona por mucho que se intente.

Nos encontramos ante un libro que comienza con una alegría desbordante que te lleva a conocer la intimidad de una familia que decide vivir al margen de convenciones y normas. Utilizan sus propios códigos y readaptan su realidad por el beneficio común en un baile constante que poco a poco irá cesando para transportarnos a la cruda realidad vista desde el amor y la admiración del niño hacia sus padres, a quienes pretende que los demás también amen.

Irene (Valladolid) tiene el Grado Superior de Piano (Conservatorio Padre Antonio Soler), es diplomada en Magisterio Musical (Universidad Complutense de Madrid), licenciada en Historia y Ciencias de la Música (Universidad de La Rioja), Máster en Creación e Interpretación Musical (Universidad Rey Juan Carlos) y es doctoranda en Humanidades en la Universidad de La Rioja.
El verano de Cultural Resuena

El verano de Cultural Resuena

¡Vaya calor hemos pasado este verano! Ahora que ya podemos dar por extinguido el verano vamos a repasar lo que hemos estado haciendo por la redacción de esta revista. Spoiler: no hemos parado.

Alex Mesa

Tengo que admitir que me gusta el verano. Y la playa. Y bañarme, bucear, etc. Pero, siendo honestos, no es muy buena idea pasarse cada instante de la temporada estival en remojo, pues uno corre el riesgo de arrugarse como una pasa (quién sabe si para siempre). Por ello, también me gusta disfrutar de otras cosas (sí, como dijo aquél sabio: “los catalanes hacemos cosas”). De entre todas ellas, este verano me ha gustado descubrir la serie “Rick and Morty” (sí, lo sé, es imperdonable que no la conociera hasta el momento). He estado visionando las dos primeras temporadas a través de Netflix y es interesante observar como ahora se está estrenando la tercera temporada en USA. Si alguien había pensado alguna vez en fusionar Padre de Familia con The Big Bang Theory, rebuscarlo más, y añadirle un extra de ironía, cinismo y absurdo, creo que encontrará algo emocionante en esta serie del estudio Adult Swim.

Ainara Zubizarreta

Durante cuatro días de julio, el preciosísimo pueblo costero de Hondarribia (Gipuzkoa) se convierte en un gran escenario de blues, esa música ya clásica que sigue siendo tan actual. En los diversos escenarios repartidos por los lugares emblemáticos del pueblo se ofrecen conciertos GRATUITOS de mano de grupos históricos y nuevas promesas. El ambiente es inmejorable y, si eres capaz de asistir sin que se te muevan las caderas, seguramente estés muerto. ¡Larga vida al blues!

Marc Nadal Ferret

En verano hace mucho calor en Cataluña, almenos en la costa, donde yo vivo, así que o vas a la playa o buscas sitios con aire acondicionado. Yo prefiero aquella, pero a veces tienes que refugiarte en estos. Así, recorridos todos los centros comerciales y cafeterías con wifi (pronunciado uifi) sin conseguir evitar la consumición, encontré el lugar perfecto: la exposición Talking Brains del Cosmocaixa, en Barcelona.

 

La exposición trata de lingüística, y destaca por ser muy participativa (ahora hay que decir hands-on). Además de explicaciones hay botoncitos, juegos de memoria, paneles interactivos y demás artilugios (ahora hay que decir gadgets). Se comienza con la clasificación de lenguas en el mundo según origen, familia, características… se aborda el aprendizaje de la lengua por parte de los niños, la adquisición de otras lenguas, la neurocirugía y finalmente se acaba en la parte más trágica: las afasias, explicadas mediante vídeos con ejemplos. Incluso se podía participar en un experimento para detectar qué partes de nuestro cerebro se activan cuando realizamos una actividad dada.

 

Mirad si fue interesante que se me olvidó preguntar si tenían wifi en el Cosmocaixa.

Carles Samper Seró

A mi modo de ver verano es esa época del año que guardamos para cumplir todos aquellos propositos de año nuevo que no hemos cumplidohasta la fecha. Y, evidentemente, tampoco cumplimos. El calor nos puede; trabajamos en el sector turístico y no tenemos vacaciones; o bien tenemos vacaciones y por eso no podemos.

A pesar de eso yo he conseguido cerrar bastantes temas pendientes. Voy a comentar las tres más interesantes.

  • Teatro: Asistí a una interesante obra en el olivar de castillejo (espacio maravilloso de Madrid, que recomiendo encarecidamente, pues la temperatura respecto al centro de la ciudad es cuatro grados más baja) sobre ciencia. Distintas piezas montadas, algunas con más acierto que otras, pero con mucho cariño en su ejecución por parte de la compañía TeatrIEM.

  • Videojuegos: He dedicado muchas horas junto a mi compañero de piso a jugar a Salt and Sanctuary. Un juego que bien se podría situar en aquel género que ahora llaman algunos “Dark Souls”. El modo sofá es aquello que más me ha fascinado, aunque es un poco difícil de activarlo sin ayuda de alguna guía externa al juego. Decorados fantásticos, buen planteamiento en el desarrollo de personaje y algunos bugs muy divertidos.

  • Literatura: Me cuesta llamar así esta recomendación, pues en verdad acabé un libro de memorias que tenía pendiente de hace mucho. Las memorías del autor polaco Slawomir Morsczek. Lo más interesante del asunto es que, el autor, narra su propia vida como parte de una terapia para recuperarse de un afásia que tuvo. Realmente interesante y recomendable para aquellos fan de este maravilloso autor polaco.

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Marina Hervás Muñoz

El verano es para las bicicletas… Y las mujeres. Y las guitarras. Han sido protagonistas en mis listas de reproducción de Spotify. Especialmente tres: Silvia Pérez Cruz, que publicó su último álbum (titulado como una de sus canciones fetiche, “Vestida de Nit”), el pasado 12 de mayo de 2017, y que nos brindó por primera vez alguna de las versiones que solo se encontraban en vídeos de youtube o en grabaciones mejorables. La segunda es María Arnal que, junto a Marcel Bagés, han traído aire fresco cuando no veíamos luces al final del túnel. Originales (aunque las malas lenguas los comparan con la ya nombrada Pérez Cruz en su disco junto a Raül Fernández), comprometidos, con un directazo y con todo por ofrecer. Al menos así lo augura su “45 Cerebros y un corazón”, publicado el 21 de abril de este año. Y, por último, Rosalía y Raül Refree, que me conquistaron con el quejío de “Nos quedamos solitos”, la tercera pista de Los Ángeles, su primer álbum, que vio la luz el pasado febrero. Algunos lo llaman “flamenco hipster”, porque no sabemos vivir sin etiquetar las cosas. Lo bueno de este proyecto es que no es ni flamenco ni hipster, sino puro tercipelo. Así de cursi me pongo para decirles que no pierdan de vista a estas tres mujeres a las que, como según Sabina le pasaba a Serrat, les tiembla el corazón en la garganta.

Camino Aparicio Barragán

El verano en México tiene un encanto muy particular que sólo puedes entender cuando has pasado uno en estos lares. Si bien México está en el mismo hemisferio que España y, por tanto, las estaciones son las mismas, el clima de esta tierra hace que en este país el año se divida, en la práctica, en dos estaciones: la de secas y la de lluvias; y, curiosamente, la época de lluvias abarca los meses del caluroso veranito español.

En la Ciudad de México, en verano, el clima es fresco, hay días nublados y llueve por las tardes. Todo invita a disfrutar de una buena lectura, con una bebida caliente y buena música de fondo, mientras ves a través de la ventana cómo diluvia afuera (porque aquí cuando llueve, llueve de verdad). Así es como me adentré este verano en la música para chelo y descubrí el concierto para dos chelos y cuerdas en Sol menor de Vivaldi, una maravilla musical que, junto a un rico chocolate caliente, me sirvió de escenario perfecto para disfrutar de algunos clásicos de la literatura que, confieso, no había leído hasta ahora: Madame Bovary de Flaubert y Arráncame la vida de Ángeles Mastreta.

Claro que nada me impide enfundarme el chubasquero y las katiuskas para salir a disfrutar de otras muchas actividades, como el teatro (sin duda alguna, la mejor obra a la que asistí este verano fue “Después del ensayo”, un magnífico montaje sobre la obra de Ingmar Bergman) o la primera Feria internacional del libro universitario (organizada por la UNAM y con la Universidad de Salamanca como invitada de honor).

¡El veranito lluvioso… también es gozoso!

Antonio

Me he hecho una buena gira de festivales. Empezando en el festival de arte en la calle “A la fresca” en Molina de Aragon, después el festival de música celta de Ortigueira en Galicia y terminando con el Samba Embora en Valladolid. Con un julio ajetreado también de trabajo lo que más me apetecía era descansar y ¿qué mejor manera que con una videoconsola nueva? Me subí al tren del hype de la nueva máquina de Nintendo (Switch) y no he parado de echar carreras y combatir el mal en Hyrule gracias al Zelda Breath of the Wild. Un increíble juego que redefine de alguna manera el genero sandbox dándonos herramientas para explorar a nuestro gusto y tener siempre algo esperando en cada rincón del mapa.

He hecho más cosas pero por seguir con la temática de videojuegos os diré otro interesantisimo que he podido disfrutar: Calendula. Un juego desarrollado por el estudio español Blooming Buds Studio que se adentra en un discurso artístico más que jugable. Se trata de un meta juego en el que el propósito será, precisamente, intentar jugar, a lo que se opondrá continuamente. Es bastante corto, creo que me habrá durado una media hora pero sumamente satisfactorio y sorprendente no solo por lo visual sino por la originalidad de los puzzles.

Irene Cueto

El verano invita a deleitarnos más tiempo con aquellas actividades que nos entusiasman. Y eso hice. Como no todo iba a ser hacer deporte, me adentré en literatura extranjera y descubrí Esperando a mister Bojangles de Olivier Bourdeaut. Pero para no pasar demasiado calor, estuve unas horas en Invernalia para vivir Game of Thrones. También disfruté con festivales flamencos y de jazz por nuestra geografía. De hecho, recomiendo el disco Passin’ Thru de Charles Lloyd New Quartet. ¡Porque la vida es mucho mejor con estos placeres!

Game of Thrones. Reinas de hielo y fuego

Game of Thrones. Reinas de hielo y fuego

Una de las muchas características de la gran serie Game of Thrones (Juego de tronos) es estar ambientada en una edad antigua con similitudes con la Edad Media. En ella, los personajes se debaten en una lucha constante con el entorno, los seres de su alrededor y también con contiendas internas entre lo que les dicta la razón y lo opuesto que dictaminan sus sentimientos. Entre estas deblaques, el escritor George R. R. Martin y los creadores de la serie David Benioff y D. B. Weiss, nos hablan sobre temas tabús como la locura, el incesto, toda clase de tendencias sexuales, el asesinar a familiares, las torturas o el fanatismo.

Por si todo esto fuera poco, en esta era las mujeres no tenían derechos y estaban sometidas al destino y el libre albedrío de su padre, de su marido o del hermano primogénito. Sin embargo, en Game of Thrones nos encontramos ante un elenco de buenas actrices que encarnan a mujeres que se saltan todo tipo de convencionalismos. He seleccionado algunos de estos grandes personajes que son reinas de hielo y fuego por distintas razones.

Comenzamos con Daenerys Targaryen. También conocida como Mhysa (madre), Khaalesi o madre de dragones, entre otros nombres. Emilia Clarke le da vida a esta chica tímida y temerosa sometida a las amenazas de su hermano Viserys Targaryen mientras viven en el exilio. Sin embargo, consigue ir convirtiéndose en una mujer espléndida ante quienes todos se rinden. Posee un gran carácter a la par que compasión pero si bien tiene buen corazón, se muestra implacable con sus enemigos y quienes la traicionan. La mujer que se repuso a la pérdida de su amado marido Khal Drogo (interpretado por Jason Momoa) y de su hijo, renace cual ave fénix de las cenizas con sus tres hijos, bebés dragones con los que está conectada y a los que ama: el gran Drogo (en la foto), Rhaegal y Viserion. El primero se llama así en memoria de su marido y los otros dos por los hermanos fallecidos de esta reina. Con el tiempo esta peculiar familia se irá haciendo cada vez más fuerte y poderosa y ella conseguirá ser reina de un vasto imperio por sus propios medios. En este mundo todos temen que Daenerys Targaryen reclame todo aquello de lo que es dueña por legítimo derecho y por méritos propios. Como dijo en un capítulo a Tyrion Lannister (interpretado por el fantástico Peter Dinklage): «No voy a detener la Rueda, voy a romper la Rueda».

Toda heroína necesita una antiheroína y esta es la reina Cersei Lannister (a cargo de la interpretación de Lena Headey), quien es la hermana mayor de Tyrion y a quien desea la muerte desde que nació porque su madre murió en el parto de este. Es la hermana melliza de Jaime Lannister a quien ama de todas las formas posibles. Si algo nos dejan claro sobre la reina Cersei, es que los convencionalismos no pueden pararla. Es muy consciente de los horrores que le aguardan a cualquier niña en ese mundo porque ella lo vivió cuando su padre Tywin Lannister le obligó a casarse siendo muy joven con el rey Robert Baratheon. También odiaba a su marido y consiguió asesinarle para ser la reina regente, después la reina madre en dos ocasiones y, por último, se convirtió en la primera reina de Poniente. Por ser mujer es subestimada en muchas ocasiones pero con Cersei hay que tener mucho cuidado porque detrás de su belleza, hay una gran inteligencia maquiavélica que hará todo lo que sea necesario por su familia, especialmente por sus hijos (fruto del incesto con su hermano: Joffrey, Myrcella y Tommen). El verdadero fuego de este personaje es su inmenso amor como madre. Pueden amenazarla directamente, no inmutarse y crear un plan para vengarse pero en lo concerniente a sus hijos, estaría dispuesta a arrasar ciudades hasta convertir los cimientos en ceniza. O aprovechar que sus enemigos están en el mismo lugar para volarlos por los aires.

Olenna Tyrell es la matriarca de la casa de Altojardín y la apodan «la reina de las espinas». Tras un aspecto de abuela adorable a cargo de Diana Rigg, nos encontramos ante una mujer con una gran inteligencia y astucia, muy superiores a las de la mayoría de los personajes. Tiene el don de ser muy clara y directa, incluso con las reinas Cersei o Daenerys. Es capaz de tener un comportamiento entrañable mientras ejecuta el asesinato del psicópata rey Joffrey sin provocar la mínima sospecha. Todo lo que hace es por proteger a sus amados nietos, Margaery y Loras Tyrell, y es una auténtica leona que defiende a sus cachorros y les venga a cualquier precio. Es tan buen personaje que mantiene su agudeza, «sus espinas» y grandiosidad hasta el final.

Arya Stark (interpretada por Maisie Williams) es de las pocas féminas de la casa Stark, a cuyo frente está su padre Ned Stark, señor de Invernalia y guardián del Norte. Desde pequeña, Arya muestra que no está conforme con dedicarse a labores consideradas apropiadas para las mujeres (de hecho, es el polo opuesto a su hermana Sansa). Quiere aprender a luchar, algo que le confía a su hermano Jon Snow (criado como el hijo bastardo de Ned Stark) y él le regala una espada a la que apoda «Aguja». Ante la ejecución de su padre y más tarde los asesinatos de su madre y su hermano mayor Rob, decide que se vengará de todos los que le hicieron daño a su familia, por lo que crea una lista de personas a las que matará y que repite cada noche antes de dormirse. Aun siendo muy joven, recorre el mundo para llegar a la ciudad de Braavos, donde le enseñan a convertirse en una asesina muy eficaz, lo que conlleva un duro y curioso entrenamiento. ¿Cumplirá toda su venganza? Desde luego está en buen camino.

Irene (Valladolid) tiene el Grado Superior de Piano (Conservatorio Padre Antonio Soler), es diplomada en Magisterio Musical (Universidad Complutense de Madrid), licenciada en Historia y Ciencias de la Música (Universidad de La Rioja), Máster en Creación e Interpretación Musical (Universidad Rey Juan Carlos) y es doctoranda en Humanidades en la Universidad de La Rioja.
Música, supremacía y terrorismo

Música, supremacía y terrorismo

Spotify ha retirado de su catálogo a los grupos supremacistas blancos y neonazis tras el ataque ocurrido hace unos días en Charlottesville (Virginia, Estados Unidos), con la controversia añadida de los mensajes difundidos por el presidente Donald Trump. Según las declaraciones de esta empresa de streaming, «ntoleramos contenido ilegal o material que incita a la violencia y el odio por raza, religión o sexualidad». Esto ha ocurrido después de que Southern Poverty Law Center, una organización no gubernamental de defensa de los derechos civiles, haya identificado estos grupos musicales.

La música ha acompañado cada una de las etapas del hombre a lo largo de la historia y durante toda su vida a través de diferentes manifestaciones. Esto incluye que también se ha utilizado durante las campañas de guerra, la propia guerra y para establecer la supremacía frente al adversario. Hay numerosos ejemplos. Baste recordar cuando en 1954 Marilyn Monroe fue a Corea para cantarle a las tropas norteamericanas y levantarles el ánimo.

Asistimos a través de diferentes medios de comunicación y las redes sociales a la retransmisión prácticamente en directo de atentados contra la población occidental, como los sucedidos ayer en Cataluña (España). Nos horroriza, apoyamos en la medida de lo posible a las víctimas y a sus familias, estamos totalmente en contra de estas muestras radicales de supremacía terrorífica. Pero, aun así, y a pesar de las medidas de seguridad, parece que cada vez hay más atentados en nuestro seguro y confortable mundo occidental. Debido a esta gran información, también nos llegan noticias sobre a qué grupos pertenecen estos desalmados, cómo son, qué han hecho en su vida y con ello tratamos de contestar a la gran pregunta: ¿por qué?

Desde el punto de vista cultural, tenemos por un lado que esos fanáticos además escuchan música, que es otra manera de sentirse vinculados a un grupo e identificarse con sus ideas, las cuales quieren imponer. La música aquí cumple el papel de ayudar a la formación de la identidad colectiva como una forma de la cultura con la que se identifican, por lo que o bien crean sus propios artistas que ayuden a difundir su ideología o cogen a músicos que consideran que apoyan sus ideas, sea así o no. Con esto se establece una relación de tres niveles:

  • La del individuo con la música y su identificación con ella.

  • La del individuo con los demás miembros de su sociedad, en este caso a través de la música.

  • La identidad grupal o colectiva en relación con la música.

Sin embargo, por otro lado, parece que estamos ante el planteamiento filosófico desvirtuado de Aristóteles, ya que este consideraba que escuchar cierto tipo de música hacía que el carácter del hombre se reconvirtiera a la ética y la moral de la región de la música que le imbuía. Es decir, llevado a la actualidad, si escucháramos música racista, acabaríamos siendo racistas. O si escucháramos la canción Puto de Molotov, nos convertiríamos en homofóbicos. Menos mal que hay organizaciones e instituciones -estadounidenses- que nos dicen que estemos tranquilos, que ya se encargan ellos de quitar este tipo de música de los medios que puedan para que ese odio no se extienda entre la población democrática.

En el libro Música de mierda, Carl Wilson explica la experiencia de los artistas rusos Vitaly Komar y Alexandir Melamid sobre una aproximación a la objetividad sobre las canciones más y menos deseadas en Estados Unidos. Llegaron a una serie de conclusiones, entre ellas que el arte no es democrático porque quienes crean sus criterios y sus leyes son quienes realmente tienen el poder, lo que nos llevaría a la conclusión de estar inmersos en una sociedad musical totalitaria. 

Si a todo lo anterior le añadimos la censura aparándose en un bien supremo, ¿qué conclusión general podríamos sacar? Porque podemos plantearnos que todo esto no versa sobre usted o sobre mí, ni sobre lo que nos guste o no, ni de protegernos a nivel musical y social. Esto trata de poder. Porque quien ostente el poder, dictamina qué es lo que está bien y mal, qué debemos escuchar y qué no.

Irene (Valladolid) tiene el Grado Superior de Piano (Conservatorio Padre Antonio Soler), es diplomada en Magisterio Musical (Universidad Complutense de Madrid), licenciada en Historia y Ciencias de la Música (Universidad de La Rioja), Máster en Creación e Interpretación Musical (Universidad Rey Juan Carlos) y es doctoranda en Humanidades en la Universidad de La Rioja.
Palabra de blogger. El (pseudo)feminismo influencer

Palabra de blogger. El (pseudo)feminismo influencer

Nos hemos acostumbrado a vivir con los anglicismos blogger e influencer y parece que estar asociado a uno de esos términos (o a ambos) permite decir todo lo que se nos ocurra al amparo de las redes sociales, sobre todo cuando estos nuevos gurús escriben sus ideas basándose en un blog de humor. Pero ¿a qué le estamos dando a me gusta, qué estamos compartiendo realmente?

Desde hace tiempo me llegan algunas publicaciones de una serie de blogueras que en principio reivindican el feminismo y cuyo mensaje viene a ser, grosso modo, que las mujeres puedan hacer lo que quieran. Hasta ahí me parece bien y es algo por lo que se lleva luchando desde hace siglos. No obstante, en cada escrito veo que ese feminismo no es tal y que se basa en estereotipos, lo cual es una auténtica paradoja. ¿Por qué? Para empezar, los colores que utilizan en sus publicaciones suelen ser tonos pasteles donde el rosa habitualmente predomina sobre los demás. Asocian sus blogs -y por extensión los productos que venden- con estas tonalidades, algunas de las cuales tienen, por ejemplo, los siguientes significados según el marketing:

  • El rosa está asociado a lo femenino y al romanticismo. En tonalidades más claras se vincula con la inocencia y la niñez.

  • El morado/violeta va de la mano del lujo, el poder y la creatividad.

Lo que sucede a menudo cuando una bloguera tiene éxito, es que las empresas se interesan en ellas para asociar su merchandising y aquí aparecen toda una serie de artículos de papelería plagados de color rosa, purpurina, unicornios, citas vacías y absurdas, piruletas, corazones, imágenes de ropa y zapatos de tacón, arcoíris y plátanos a medio pelar (¿sabrán lo que nos quiso decir Andy Warhol?). Parece que son productos pensados para nosotras y que en el siglo XXI seguimos con el rosa, las tonalidades suaves y una serie de imágenes asociadas con las mujeres.

En mi acercamiento a estos blogs, me encontré con algunos casos en los que el referente para ser «divinas y fabulosas» -uno de los mantras que repiten hasta la saciedad- es ni más ni menos que la serie Sex and the City (Sexo en Nueva York), la cual empezó en 1998 y acabó en 2004. Además, tuvo sus secuelas en la gran pantalla en 2008 y en 2010, las cuales fueron dirigidas por Michael Patrick King. A través de diferentes posts se nos pone como modelo a cuatro personajes que en aquella época abrieron un campo no tan trillado sobre relaciones de todo tipo partiendo de su amistad. Y el lujo, los locales de moda y las compras (como afición -un tanto- compulsiva y para llenar vacíos existenciales). Y el monotema por no poder ni querer vivir sin un hombre, sobre todo en el caso de la protagonista, quien en cierto momento prefiere gastarse el dinero del alquiler para comprarse un vestido para estar -cómo no- fabulosa para darle envidia a la nueva pareja de su ex. ¿De verdad este es el referente ideal?

Quise ponerle banda sonora a este texto y elegí la canción Barbie Girl (1997) del grupo danés Aqua

Porque proliferan las cuentas y los blogs que incitan a estar estupenda y/o luchar contra el machismo con la imagen de Barbie. Sí, de nuevo parece que eligieron la ironía (o mejor entenderlo así). ¿Por qué digo esto? Pues porque la muñeca Barbie se creó en 1959 y durante décadas ha servido para poner en el mercado a través de los juegos toda una serie de estereotipos sexistas. En ellos, esta muñeca simbolizaba la perfecta ama de casa en un mundo coloreado de rosa en el que esperaba a su pareja arreglada y a la moda. «Divina y fabulosa», qué casualidad… Otra de las controversias son sus proporciones corporales, que eran tan irreales que durante los últimos años la empresa Mattel las ha ido modificando para tratar de ajustarse a un modelo más real. Sucedió lo mismo con los colores de pelo, ojos y tonos de piel y además se fueron añadiendo cada vez más profesiones para ir acercándose a una mujer competente e independiente. Esta empresa dio un paso más cuando en 1992 creó una Barbie que hablaba y decía cosas que en la serie The Simpsons plasmaron en una gran crítica de un juguete con muchísimas similitudes llamado Stacy Malibú.

Esto nos puede llevar a plantearnos, ¿la imagen de esta muñeca es la más idónea para hablar sobre feminismo y combatir el machismo a través de diversas cuentas y blogs en redes sociales en las que -de manera no tan paradójica- predominan los clichés sobre las mujeres?

También hay que destacar el vocabulario que utilizan determinadas blogueras, con términos tan prolijos como «amigui», «foti» o «guapi». Esos diminutivos no existen -de momento- en nuestro idioma y resultan ser una infantilización o/e idiotización del léxico con el que se relacionan con sus seguidores. En contraposición, otra de las expresiones (pseudo)feministas que suele aparecer es «loca del coño». Obviando lo soez que puede resultar, lo que me parece más peligroso es autodenominarse loca de algo. Este es un término con una gran variedad de acepciones y que se utiliza con demasiada ligereza aunque entiendo el (supuesto) humor y la ironía con el que lo aplican en los blogs. Sin embargo, habría que plantearse que además es una palabra que se ha utilizado desde hace demasiado tiempo para ridiculizar y menospreciar a las mujeres. Así que no es que seamos unas «locas del coño», es que no somos unas locas de nada. Seamos libres de ser y comportarnos como queramos sin utilizar este término con connotaciones negativas.

En definitiva, nos llegan mensajes de algunas blogueras que cada vez tienen más proyección en las redes sociales y que pretenden ser feministas pero a menudo solo se basan en ideas más bien vacías y en demasiados estereotipos sobre las mujeres. Porque está muy bien que te encante el rosa, los corazones, ir de compras y la sensiblería que nos venden pero todo eso no debería representarnos. De hecho, habría que ir muchísimo más allá para dar visibilidad a estilos de vida de mujeres de diversa índole que no se identifican con todo lo aquí visto y que realmente sí rompen barreras. 

Irene (Valladolid) tiene el Grado Superior de Piano (Conservatorio Padre Antonio Soler), es diplomada en Magisterio Musical (Universidad Complutense de Madrid), licenciada en Historia y Ciencias de la Música (Universidad de La Rioja), Máster en Creación e Interpretación Musical (Universidad Rey Juan Carlos) y es doctoranda en Humanidades en la Universidad de La Rioja.