A raíz de una serie de lamentables accidentes, la ópera La Forza del Destino de Giuseppe Verdi ha adquirido la fama de título funesto. A partir de ahora, en el Liceu, será Otello la que lleve esta etiqueta, debido al gran número de cancelaciones y sustituciones de última hora que han acumulado las óperas de Rossini y Verdi basadas en la tragedia de Shakespeare. Ya hablaremos del título verdiano en su momento, para el de Rossini estaban previstos los esperados debuts de Lawrence Brownlee y Julia Lezhneva. La sustitución del tenor americano por Dmitry Korchak estaba anunciada desde hace tiempo, pero la de Lezhneva fue una sorpresa de última hora, a pocos días del estreno y sin justificación alguna por parte del teatro, que se limitó a anunciar el cambio. Demasiadas bajas en solo dos títulos, y sin dar ninguna opción de cambio o devolución a los compradores. Parafraseando a Shakespeare, ¿algo está podrido en el Liceu?

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De izquierda a derecha: Lidia Vinyes-Curtis, Gregory Kunde, Jessica Pratt, Christopher Franklin, Dmitry Korchak y Mirco Palazzi, con la Orquesta del Liceu al fondo. Foto: Antoni Bofill.

Siempre es una lástima que una ópera se represente en versión concierto, pero dado el nulo interés del libreto de Francesco Maria Berio di Salsa (una ofensa al texto del Bardo) en esta ocasión la fórmula se agradeció. Es natural que las voces fueran el principal reclamo de la propuesta y por lo tanto las bajas especialmente traumáticas. Sin embargo el resultado fue muy notable, y las sustituciones nos permitieron descubrir al magnífico Dmitry Korchak, que afrontó el diabólico papel de Roderigo. Su voz es brillante y de gran proyección, con una gran facilidad para el registro agudo y sobreagudo (lo que suele hacer las delicias del público). Su técnica impecable le permite ejecutar la coloratura con precisión y homogeneidad en todo el registro y en cualquier dinámica. Precisamente su gran habilidad para los matices dinámicos lo distinguió del resto del elenco, convirtiéndole en el más expresivo de todos, junto a Gregory Kunde. El caso del veterano americano es muy distinto. No olvidemos que es el único tenor capaz de alternar el Otello de Verdi (lo cantó por última vez el pasado verano en Peralada con gran éxito) con el de Rossini, y este tipo de hazañas le han pasado factura. Su voz ha perdido agilidad y le falla el registro grave. Objetivamente, Kunde ya no tiene la voz para este papel y es incapaz de interpretar con fidelidad la partitura (su coloratura queda especialmente en evidencia en los dúos), pero su carisma y su musicalidad siguen intactas y su entrega en el escenario es total. Además Kunde conoce bien el personaje, siendo el único que cantó de memoria y se permitió actuar un poco, a pesar de hacerlo con una lesión de pierna.

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Gregory Kunde como Otello y Jessica Pratt como Desdemona. Foto: Antoni Bofill.

La británica Jessica Pratt parecía una buena alternativa como Desdemona, pero su interpretación resultó, en general, inferior a la de sus compañeros de escenario. Salvó con corrección las dificultades de la partitura, pero la proyección no era óptima y su cantó era monótono. Impecable el Yago de Yijie Shi  que destacó por su agilidad, precisión y elegancia. Empezó algo estático en la primera parte y se mostró más expresivo en la segunda. Mirco Palazzi fue un autoritario Elmiro, con una bella y profunda voz de bajo. El resto de papeles fueron a cargo de Lidia Vinyes-Curtis, Josep Fadó, Josep Lluís Moreno y Beñat Egiarte, todos ellos muy correctos, especialmente los dos primeros.

La dirección musical corrió a cargo de Christopher Franklin, que se limitó a controlar a los músicos y poco más, cediendo todo el protagonismo a las voces. Orquesta y Coro sonaron correctos, por debajo del nivel alcanzado en otras producciones y con unos solistas irregulares (magnífico oboe, discreto clarinete). Con una dirección musical más trabajada y una Desdemona bien preparada (no olvidemos que Pratt era una sustituta de última hora) la representación habría sido memorable. En cualquier caso, el resultado fue notable y la poco conocida obra de Rossini tuvo una muy digna reaparición en el Liceu.

Por Elio Ronco i Bonvehí


Ficha

Gioachino Rossini: Otello

Gran Teatre del Liceu, Barcelona, 3 de febrero de 2016.

Otello – Gregory Kunde
Desdemona – Jessica Pratt
Elmiro – Mirco Palazzi
Rodrigo – Dmitry Korchak
Iago – Yijie Shi
Emilia – Lidia Vinyes-Curtis
Lucio – Josep Lluís Moreno
Dux – Josep Fadó
Godolero – Beñat Egiarte

Dirección del coro – Conxita Garcia
Dirección musical – Christopher Franklin