El martes 21 de mayo fue un dia muy esperado para los amantes de la música minimalista. Philip Glass en persona, se presentó en el Palau de la Música Catalana de Barcelona en el concierto cumbre de la programación del Ciclo Philip Glass de la temporada.

El concierto, de una gran calidad en toda su integridad, fue introducido por la pieza Vessels de 1983 -perteneciente a Koyaanisqatsi- , cantada por el Orfeó Català  y dirigido por Simon Halsey e interpretada por Albert Guinovart al piano. Esta obra, que empieza con un pedal de un intervalo de medio tono oscilante y va introduciendo elementos sencillos en loop, es una de las primeras obras vocales de Glass, y nos invita a abramos los oídos y que nos sumerjamos y nos empapemos en su atmósfera onírica y contemplativa.

La segunda pieza del repertorio, Mad Rush, despertó el entusiasmo del público con la aparición del compositor en el escenario. Basada en una pieza original para órgano y coreografiada más tarde por Lucinda Childs,  fue compuesta en 1979 y representa el primer minimalismo de Glass, con alteraciones de los patrones rítmico-melódicos sencillos sobre pedales repetitivos. Fue inspirador poder presenciar la entrañable y humilde interpretación de Philip Glass de la obra, con sus rubatos y sencilla musicalidad.

En un estilo de música más melódico, la pianista Maki Namekawa destacó -elegantemente vestida con un kimono dorado con adornos florales- al interpretar fragmentos de la banda sonora de la película Mishima: a life in four chapters. La pianista captó la atención del público desde el primer momento por su entusiasmo y cuidado en su interpretación y mantuvo en todo momento el hilo musical e interés en todos sus fragmentos, que contrastaban entre sí, con una articulación clara, concisa y muy elocuente.

Anton Batagov también realizó un gran trabajo, en un registro distinto, más oscuro y aterciopelado, y al mismo nivel técnico, especialmente destacó en el Etude 7, en el que remarcó de forma concienzuda el registro grave, donde se distinguían patrones rítmicos con elementos melódicos alternados con notas pedales.

La joya del concierto fue la ejecución a cuatro manos por Namekawa y Batagov de la pieza Stokes –estrenada en 2013 por Namekawa y Dennis Russell Davies- quienes se complementaron muy bien con sus sonoridades; como dijo Glass en la presentación de su ciclo de conciertos en el Palau, cada pianista «viene con su historia y sus gustos», que contribuyeron a enriquecer a su vez el resultado final.

Otras obras que se interpretaron en el concierto fueron Distant figure, passacaglia per a piano (2017) por Anton Batagov y Closing, uno de los seis movimientos de Glassworks interpretada por Philip Glass, muy adecuado para despedir un concierto de tanto nivel, y seguramente su última actuación en la ciudad de Barcelona.

Comparte, Socializa, Resuena